Lunes, 11 Marzo 2019 08:31

VACA VIVA, editorial

Por JORGE AUGUSTO AVILA--Vaca Muerta permitió amentar78% la producción de gas.Aunque falta para que las exportaciones sean el verdadero motor de la economía argentina, el rumbo es correcto. Por eso es crucial continuar por este camino ya que es la única forma de crecer de manera sostenible, sin interrupciones periódicas por la falta de divisas para hacer frente a los compromisos tomados por el país.

 Tal como señalamos en anteriores comentarios de C&C, el fervor de los especuladores en el tiempo electoral,  previo  a las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias)  iba a mostrar dos aspectos concomitantes: político y económico. Los indicios llevan a la confusión y  cortedad de miras, en especial de parte de la oposición, que aún carece de signos claros de integrarse al sistema democrático. Ya por ausencia de valores o interpretaciones erróneas de las demandas populares. Las rencillas provinciales en el campo oficialista, impulsadas por los socios radicales, hablan de un escenario donde las dirigencias locales no interpretan cabalmente la compleja trama social que les ha permitido volver al escenario tras la debacle de comienzos de siglo. En el usufructo de sus feudos no vacilan para arriesgar posiciones muchas veces antagónicas de una coalición como la que gobierna nuestro  país. Nunca supieron jugar en equipo. pero pueden aprender. Por su parte, la oposición deja que el tiempo transcurra sin mayores definiciones ni propuestas. Razones habrá para que se defienda en bloque a la “dama”, jaqueda como nunca por la Justicia. El punto es someter al país a una infernal serie de comicios, que comienza este domingo, en busca de alcanzar ya no una mejoría para todos, sino las cartas más adecuadas.

Y en este aspecto es oportuno hacer una reflexión sobre las “mini corridas cambiarias” o la trascendencia desmedida a ciertos indicadores macro que se asignan en función económica.

Durante el año 2018, las exportaciones totales de bienes del país alcanzaron los 61.559 millones de dólares. Esto significó un crecimiento del 5% respecto al año anterior y del 8,4% respecto al año 2015. Sin embargo, estos valores aún están muy por debajo del máximo de 82.000 millones de dólares exportados en 2011, cuando los precios internacionales de los principales productos exportados por nuestro país eran récords históricos.

Como es sabido, el complejo exportador más importante para la Argentina es el sector oleaginoso y, dentro de este, el complejo sojero. A pesar de la sequía que castigó a todo el agro, pero principalmente a los cultivos de la zona núcleo, durante 2018 las exportaciones del sector oleaginoso totalizaron 16.680 millones de dólares, es decir que fue responsable del 27% de los envíos al exterior. La soja se destaca dentro de todo el complejo e individualmente representa el 24,5% de las exportaciones totales de Argentina, mientras que el resto queda para el girasol, el maní y las aceitunas.

Hace ya muchos años que el puesto número uno en el ranking de exportaciones lo ocupa el complejo sojero en Argentina, entre harinas y pellets, aceites y porotos. Sin embargo, el año pasado experimentó una sensible reducción en su participación como consecuencia de un doble fenómeno: la sequía que perjudicó el volumen de producción del sector en 8.000 mil millones de dólares y un proceso de “rebalanceo” de cultivos como consecuencia de los cambios en las retenciones y la eliminación de restricciones a las exportaciones. En este sentido, desde hace ya tres campañas, la superficie sembrada con maíz ha venido ganando terreno que antes no era explotado o era cultivado con soja. A su vez, el resurgimiento del otros productos que estaban “pisados” por regulaciones y restricciones han hecho retroceder parcialmente el liderazgo de la soja. Así, mientras que en 2015 el complejo sojero representó casi el 33% de las exportaciones totales, en 2017 fue del 29%  y del 24,5% en 2018 (con efecto sequía). Por su parte, el complejo petroquímico creció desde una participación del 5,1% en 2015 al 8,2% en 2018. El mismo fenómeno se observa para el complejo bovino y pesquero. La remoción de trabas habilita  las ventajas competitivas que el país tiene en el comercio internacional y permite una mayor diversificación de la estructura exportadora.
Así los diez complejos más importantes en 2018 fueron: el complejo oleaginoso (27,1%), el cerealero (13,2%), el automotriz (12,9%), el  minero (8,7%), el petrolero (8,2%), el bovino (6,4%), el  frutícola (4,2%), el  pesquero (3,5%), el farmacéutico (1,4%) y el hortícola (1,3%).

Los sectores con mayores crecimientos fueron el complejo petrolero-petroquímico, con un crecimiento acumulado desde 2015 del 72%. Dentro del mismo se destacan las exportaciones de petroleo y gas que prácticamente se duplicaron en estos tres años . En segundo lugar se ubica el cerealero (50%), con el trigo como estrella del sector con un crecimiento del 113%; r el pesquero (46%) y el sector bovino (38,1%) impulsado por un 116% de las exportaciones. El complejo automotriz, creció el 24% acumulado, principalmente gracias a la recuperación del mercado brasileño.

Aun falta para que las exportaciones sean el verdadero motor de la economía argentina. Por eso es crucial continuar por este camino ya que es la única forma de crecer de manera sostenible, sin interrupciones periódicas por la falta de divisas para hacer frente a los compromisos tomados por el país (importaciones, intereses de deuda). Ante el surgimiento de nuevas expresiones contrarias a la exportación en pos del “mercado interno”  es preciso remarcar los buenos resultados obtenidos por aquellos sectores donde se han hecho cambios en la política económica. (www.caraycecaonline.com.ar) 9-03-2019-- Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.