Jueves, 11 Julio 2019 11:23

La solidaridad solo es hija de la pobreza

POR JORGE AUGUSTO AVILA--Ahora que hemos descubierto cuán solidarios somos los porteños, luego de la muerte por hipotermia de Sergio Zacarías, y otros que no suman a la nómina, intoxicados por el monóxido de artefactos para calefaccionar viviendas precarias, es oportuno realizar algunas reflexiones. Los excluidos, los desamparados tienden a invisibilazarse.

¿Nadie vió a Zacarías en su instalación de la calle Perú durante tantos días?. Y las viviendas precarias, no son solo las de las villas. También hay muchas con el gas cortado por falta de pago o arreglos extemporáneos que no toman en cuenta el clima. ¿Quién es el ingeniero que cesa el suministro en plena ola polar, a todo un edificio de departamentos, por alguna falla que podría esperar ?.
Ahora somos "mediáticamente" solidarios por varias razones, incluso electorales, como se sugiere en esos chats virales que circulan en las redes. La realidad es que el deporte nacional, como se ha dicho reiteradamente, es "patear al caído". Y lo practicamos con absoluto "profesionalismo". Los ignoramos. No estiramos ni medio brazo para sacarlos del pozo. Sean pobres o no tanto. Caíste, perdiste. O sos tropa de oscuros negociantes de toda índole. Se ha erigido una "estatua" virtual al "bueno progresista" con la cara de Juan Alejandro Carr, vecino notorio y aparente filántropo todoterreno. Los medios, una vez más, lo han puesto a la par de la Madre Teresa, acaparando cámaras y notas ante la ola de frío.

En realidad poco se sabe de este veterinario que en 1995 hizo base en uno de los tantos colegios para ricos del distrito de Vicente López, el Instituto Pedro Povéda, para afincar su "red solidaria". Alentado por "prohombres" del menemismo, fue ofreciendo los servicios de su fundación a los funcionarios, empresarios y comerciantes que pueden pagar las exorbitantes cuotas de esas escuelas, pero no pueden explicar muchas veces los orígenes de sus fortunas. Oportunas donaciones, "transas" financieras varias, alguna mengua en la presión fiscal, siempre es un buen motivo, si hay de por medio acciones "virtuosas".

Y si se combina con un discurso "progre", ni hablar. Pero dejemos de dar más espacio a este cínico oportunista hasta que consiga el Nobel, que ya ostenta su vecino Adolfo Pérez Esquivel. Hasta dan "Cátedras Solidarias".

Te enseñan que "conviene" ser solidario. Voy a obviar cuestiones personales, pero diré que el "bullying" reina en sus aulas para los que llegan en micro, y no en el auto de papá o mamá; o pagan las golosinas del recreo para todos, evitando golpizas por no provenir del mismo estrato social. También por este motivo excluyen a una pequeña niña del jardín, alegando que "la madre es muy jóven. No se adaptan". ¿ A qué ?. ¿ A no ser Guevara Lynch, Anchorena o a algún otro nombre con "olor a bosta", como dijo Evita al disolver la Sociedad de Beneficencia?.

No, claro. Nunca comprenderían que el "negocio" es que siempre existan pobres, muertos de frío, hambre, maltrato. Eso sí, la cuota al día. Y el concesionario del kiosco, también. Esa es la "solidaridad" que enseñan mientras reciben jugosos subsidios, a veces del estado, otras de algún socio.

En la Ciudad existe aún el Programa de Voluntariado, que sólo sirve para buscar burócratas del modelo "uso de pobres", con escaso resultado. Las chicas y muchachos que lo siguieron, a lo sumo terminaron viajando a Africa, o Medio Oriente, donde se gestan sus propios migrantes, esos que no vemos en nuestras calles.

Nadie ha escuchado en estos días a Margarita Barrientos, pobre de solemnidad.  Hace tiempo que le dijo a Macri y Rodríguez Larreta que la gente de su comedor se incrementaba, y llegaba en peores condiciones. Margarita, pobre de verdad, debe intuír que esta situación se repetirá, mientras no exista apoyo genuíno, y desigualdades en la distribución del ingreso. No alcanza con construir mas paradores. Ni tampoco caer en esas "redes" de "solidarios" que son funcionales a la pobreza estructural. ¿ Alguno habrá pasado frío, hambre, miedo, falta de hogar?.

Esa verdadera solidaridad silenciosa, es hija de la pobreza. De quien comparte su pan, de quien abraza al aterido con su propia frazada. Piénselo al apoyar esta noche su cabeza en una almohada. Se lo pide quien vivió su infancia en una prefabricada con un primus como cocina, calefón y calefacción.
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